Apple con Grandes planes para el futuro de los autos y la conducción autónoma

La inversión de US$1,000 millones que Apple Inc. ha hecho en la empresa china Didi Chuxing Technology Co. refleja la intensificación de la batalla por el futuro de la industria automotriz y pone de relieve las nuevas alianzas entre fabricantes de automóviles, empresas tecnológicas y compañías de reserva de taxis.

La competencia por fabricar y ofrecer autos de conducción autónoma promete enfrentar, entre otros, a las dos empresas más valiosas del mundo, Apple y Alphabet Inc., la matriz de Google, no solo entre sí sino también contra Uber Technologies Inc., rival de Didi y la firma respaldada por capital de riesgo que no cotiza en bolsa más valiosa del mundo.

Todas estas esperan sacar provecho de la histórica transición de los motores de combustión interna a los vehículos eléctricos controlados por software y circuitos integrados, que esencialmente son computadoras con ruedas. Al mismo tiempo, los servicios de reserva de taxis están redefiniendo el concepto tradicional del transporte urbano, poniendo en duda el futuro de la propiedad de automóviles y del transporte público.

La inversión de Apple la coloca en el mismo terreno que los gigantes chinos de Internet Alibaba Group Holding Ltd. y Tencent Holdings Ltd. , que son también inversionistas de Didi y del mayor rival de Uber en Estados Unidos, Lyft, que el año pasado recibió también una inversión de Didi.

Sin embargo, la batalla abarca mucho más que la reserva de taxis. Los inversionistas de Lyft incluyen a General Motors Co. , que avanza en la tecnología de conducción autónoma. La semana pasada, Lyft reveló que el próximo año pondrá a prueba una flota de taxis eléctricos sin conductor, una iniciativa conjunta con GM.

La mayoría de las grandes automotrices, incluidas GM y Toyota Motor Corp. , está invirtiendo en su propia tecnología de autos de conducción autónoma. Alphabet y Fiat Chrysler Automobiles NV prevén utilizar la tecnología de la primera en una prueba con 100 minivans de Chrysler. Mientras tanto, Tesla Motors Inc. ya ofrece funciones de conducción autónoma que libera a los conductores del uso de pies y manos cuando el auto tiene que parar y arrancar repetidamente, así como cuando marcha a velocidad constante en autopistas.

Para Apple, el acuerdo borró cualquier duda que podía existir acerca de la magnitud de su interés por los autos. El fabricante del iPhone ha estado trabajando desde hace dos años en la tecnología de vehículos eléctricos y autónomos. Formó un equipo de 1,000 empleados con personal interno y expertos del sector automotor externos, de acuerdo con fuentes al tanto de los planes de la compañía.

La inversión de Apple refuerza su posición en China, su segundo mayor mercado, donde las ventas están cayendo después de haber tenido un ascenso rápido y donde enfrenta nuevas presiones del gobierno. El mes pasado, los servicios en línea de libros y películas de Apple fueron suspendidos por los reguladores chinos.

“El cambio en la estrategia de Apple para invertir a tal escala pone de manifiesto la importancia estratégica que tiene el mercado chino para Apple, tanto en términos de la magnitud de la oportunidad como de la necesidad de conocimiento y asociaciones locales”, dice Jack Kent, director del sector móvil en la firma de investigación IHS Technology.

Didi, que está valuada en US$25,000 millones, es una inversión inusual para Apple, que hasta ahora ha preferido comprar startups¬ pequeñas y absorber su tecnología en sus propios productos. Esta es su mayor inversión desde que en 2014 adquirió por US$3,000 millones el fabricante de audífonos y proveedor de servicio de streaming de música Beats Electronics, un acuerdo que ayudó a lanzar Apple Music. También es inusual que el gigante de Silicon Valley participe en una ronda de financiación para una startup.

No obstante, eso podría estar cambiando. El presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook, destacó recientemente la fortaleza de las finanzas de la compañía, señalando que tenía la “madre de todos los balances”, incluyendo US$233,000 millones en efectivo. En una entrevista en enero con The Wall Street Journal, Cook dijo que el efectivo “vale más” durante los períodos de crisis económica como el que ahora enfrentan muchas startups, conforme las valuaciones se hunden y la financiación se desacelera.

Apple no ha confirmado públicamente su interés en los automóviles, pero Cook ha dicho que la industria automotriz está al borde de un “cambio masivo” en el que el software y la tecnología de conducción autónoma jugarán un papel cada vez más importante.

Didi proporciona a Apple una rica fuente de datos para su estrategia de vehículos sin conductor. También podría significar beneficios para el ecosistema móvil de Apple. Las aplicaciones de reserva de taxis están estrechamente vinculadas con los servicios de pago, como Apple Pay. También pueden ser la base para otras transacciones de comercio móvil, como las entregas a domicilio.

La inversión también subraya la rapidez y la espectacularidad del cambio de panorama en el sector del transporte. La inversión de Apple fortalece a un rival de Uber en un mercado en el que esta última no es líder. UberChina, la filial de Uber en el país asiático, está compitiendo con Didi para atraer conductores e inversionistas. Didi y UberChina son rivales en la recaudación de miles de millones de dólares de inversionistas y usan el efectivo como incentivo para ganar conductores y clientes.

Uber enfrenta una batalla con reguladores de todo el mundo y lucha por sofocar el malestar entre sus conductores en algunas de las más de 400 ciudades donde opera. Ahora compite con un rival con potencial acceso a la tecnología y al marketing de Apple que podría ir muy lejos para tratar de llegar a millones de nuevos usuarios y desarrollar la próxima generación de transporte.

Un portavoz de Uber no quiso comentar sobre la inversión de Apple en Didi.

Uber tiene sus propios aliados, desde el gigante chino de búsquedas en línea Baidu Inc. hasta Bennett Coleman & Co., la editorial del diario The Times of India. Esos socios han ayudado a que se expanda en China e India, dos mercados que Travis Kalanick, cofundador y presidente ejecutivo de Uber, ha llamado las oportunidades de crecimiento más grandes de la compañía.

En cierto modo, sin embargo, el líder en el negocio de reserva de taxis ha utilizado su dinero para labrarse una posición competitiva en lugar de tener que depender de la ayuda de socios. El año pasado, cuando una serie de gigantes de la tecnología, como Apple y Alphabet, aumentaban sus inversiones en investigación de vehículos autónomos, Uber contrató a 40 de los mejores científicos e investigadores de robótica del mundo de la Universidad Carnegie Mellon y comenzó su propio proyecto de vehículos autónomos en un nuevo centro tecnológico en Pittsburgh.

Como resultado, una de las relaciones de Uber parece haberse complicado. Google Ventures, el brazo de inversión de Alphabet, inyectó en 2013 más de US$250 millones en Uber, su inversión individual más grande hasta ese momento. Desde entonces, Alphabet comenzó a probar sus propias aplicaciones de reserva de autos y Uber empezó a desarrollar su propia tecnología de mapeo y conducción autónoma, en competencia con Google. David Drummond, vicepresidente sénior de desarrollo corporativo de Alphabet, permanece en la junta de Uber.

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